Qué es la fobia o ansiedad social: síntomas y tratamiento

Qué es la fobia o ansiedad social: síntomas y tratamiento

La fobia social es un trastorno que va mucho más allá de la simple timidez, y que puede impedir que las personas vivan plenamente sus vidas, afectando su bienestar emocional, su rendimiento laboral y sus relaciones. En un mundo cada vez más interconectado y plagado de redes sociales, para algunos relacionarse con otros puede representar un desafío abrumador. Clínica Pérez-Espinosa ofrece tratamientos de las enfermedades mentales en Asturias abordando este y otros problemas de Salud Mental, y en este post queremos abordar qué es la fobia social y cómo superarla. Acompáñanos.

¿Qué es la fobia social?

La fobia social, también llamado trastorno de ansiedad social o incluso pánico social, es un miedo persistente y abrumador a situaciones sociales o actuaciones en público, donde la persona se siente expuesta a la observación y el juicio de otros. Este miedo intenso va mucho más allá de la simple timidez y puede limitar severamente la vida cotidiana del individuo. A nivel diagnóstico, los Trastornos fóbicos y el Trastorno de Ansiedad Social  se encuentran clasificados en el DSM V dentro de los Trastornos de Ansiedad.

En general, los trastornos fóbicos se caracterizan por un miedo irracional hacia objetos, animales o situaciones específicas; pero en el caso de la fobia social en particular, se manifiesta como un temor ante determinadas interacciones sociales que el cerebro percibe como peligros o amenazas, desencadenando una descarga de adrenalina que deriva en ansiedad. Esto provoca que la persona comience a evitar dichas situaciones, reforzando y agravando este problema de Salud Mental.

Se trata del trastorno fóbico más común, ya que afecta al 14% de las mujeres y al 5% de los hombres, aproximadamente. El miedo intenso, persistente e irracional genera un temor constante a ser juzgado u observado por los demás, provocando un aislamiento social aún mayor.

Tipos de fobia social

Los tipos de fobia social varían significativamente entre individuos, ya que cada persona puede enfrentar su propio conjunto único de miedos y desafíos. Esto implica que la ansiedad social puede manifestarse en algunas personas solo en temores específicos como hablar en público, mientras que otras pueden experimentar ansiedad en una amplia gama de interacciones sociales. Esta variabilidad subraya la importancia de realizar un enfoque personalizado en el tratamiento, que tenga en cuenta la singularidad de cada caso y busque abordar los miedos específicos del individuo.

¿Es lo mismo la fobia a las personas que la ansiedad social?

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) define el trastorno de ansiedad social y la fobia social como términos equivalentes, ya que ambos se refieren al miedo o ansiedad intensa y persistente en contextos sociales, originados tanto por la exposición al escrutinio de otros como por la preocupación de que los síntomas de ansiedad sean a su vez percibidos negativamente.

Si bien a menudo la fobia a las personas y la ansiedad social se mezclan en la percepción pública, algunos expertos realizan distinciones entre ellas, considerando la fobia social como un temor más específico y dirigido, mientras que ven la ansiedad social como una problemática que abarca un espectro más amplio de situaciones.

¿Por qué se produce la «fobia a la gente»?

Ahora que se entiende mejor qué es la fobia social, debemos hacernos otra pregunta importante: ¿por qué se produce?
Lo cierto es que no existe una única causa que nos permita responder a qué se debe la fobia social en una persona. En realidad, su casuística suele ser multifacética, implicando una interacción entre factores genéticos, ambientales y psicológicos. Experiencias de vida negativas, como el acoso escolar o la humillación pública, pueden jugar un papel crucial en el desarrollo de este trastorno; pero se sabe también que la predisposición genética puede aumentar la susceptibilidad de una persona a experimentar ansiedad en situaciones sociales.

Factores de riesgo de la ansiedad social

Los factores de riesgo de la ansiedad social están relacionados en gran medida con antecedentes familiares, ya que es frecuente que padres o hermanos también padezcan este trastorno. Si bien se desconoce hasta qué punto está influenciada por factores genéticos o educativos, sí sabemos que puede ir asociada a otras patologías, pudiendo haber una relación entre fobia social y depresión, Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) u otros Trastornos de Ansiedad o al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

¿Cómo es una persona con fobia social?

Las personas que sufren este trastorno a menudo experimentan un intenso miedo y ansiedad en situaciones que la mayoría de nosotros consideramos parte de la vida diaria, como hacer una llamada telefónica o asistir a una reunión social. Este miedo no solo es paralizante, sino que también puede ser incomprendido por aquellos que no lo experimentan, lo que lleva a un mayor aislamiento.

Las personas que saben qué es la fobia social porque la viven en primera persona pueden parecer extremadamente introvertidas o retraídas, pero es importante reconocer que su comportamiento es el resultado de un trastorno de ansiedad profundo y no simplemente de un deseo de aislamiento. Comprensión y paciencia son fundamentales para ayudar a estas personas a sentirse más cómodas y seguras en entornos sociales.

Fobia social: síntomas y señales

Los síntomas de la fobia social son variados y pueden afectar tanto a la salud física como a la emocional de una persona. Quienes la sufren, al encontrarse en situaciones donde están en presencia de otros o deben interactuar ante alguien, pueden sufrir estos síntomas:

  • sonrojo, sudoración o temblores
  • aceleración del ritmo cardíaco
  • experimentar un vacío mental
  • sufrir malestar en el estómago
  • adoptar una postura corporal tensa
  • hablar en un tono muy bajo
  • tener problemas para establecer contacto visual
  • problemas para interactuar con individuos desconocidos en contextos sociales, a pesar de su deseo de hacerlo
  • inseguridad ante los demás
  • temor a ser evaluadas negativamente
  • evitar lugares con presencia de otras personas

Estos síntomas no solo son un indicativo de la presencia de este tipo de trastorno de ansiedad, sino que también contribuyen a un círculo vicioso de evitación y aislamiento social, reforzando el trastorno. Por último, es importante, dentro del marco de la comprensión sobre qué es la fobia social, distinguirla de la timidez o la inseguridad, aunque estos rasgos pueden ser indicios tempranos de un trastorno de fobia social.

¿Qué ocurre si la fobia social se vuelve crónica?

Cuando la fobia social no se trata y se vuelve crónica, las consecuencias pueden ser profundamente perjudiciales para la vida del paciente. La evitación constante de situaciones sociales puede llevar a un aislamiento importante, afectando gravemente a la vida de las personas, la carrera profesional y la educación. Además, la fobia social crónica a menudo coexiste con otros trastornos, como la depresión y el abuso de sustancias, ya que algunas personas recurren a ellas para bajar los niveles de ansiedad, complicando aún más el cuadro clínico.

Tratamiento para la fobia social

Llegados a este punto, y habiendo quedado claro qué es la fobia social, ¿cómo podemos ayudar a la persona que la sufre? Su tratamiento implica un enfoque integral que aborda tanto los síntomas físicos como los psicológicos del trastorno. La terapia cognitivo-conductual es una piedra angular en este proceso, proporcionando a los individuos herramientas para desafiar los pensamientos irracionales y aprender a manejar la ansiedad.

El tratamiento puede incluir también terapias grupales para practicar las habilidades sociales en un entorno seguro y comprensivo. En algunos casos, el tratamiento farmacológico puede ser útil para controlar los síntomas, permitiendo a las personas participar más plenamente en la terapia y en la vida cotidiana. Cada plan de tratamiento debe ser personalizado, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias únicas de la persona afectada.

A menudo, dentro de la familia se desarrolla un comportamiento protector que agrava el problema en vez de solucionarlo, ya que el ambiente incita a no enfrentarse a situaciones sociales. Para abordar este trastorno, es fundamental trabajar en la autoestima desde el entorno familiar y otros contextos sociales, brindando apoyo y valorando a la persona afectada. Pero lo más crucial es buscar ayuda profesional de manera temprana para obtener un diagnóstico preciso.

¿Es posible prevenir el «miedo a la gente»?

Prevenir el miedo a la gente puede ser todo un desafío, dado que los factores que contribuyen a la fobia social son complejos y variados. Sin embargo, el desarrollo de habilidades sociales desde una edad temprana, junto con el fortalecimiento de la autoestima y la resiliencia, pueden ser estrategias efectivas para reducir el riesgo de desarrollar ansiedad social.

Además, la educación sobre el trastorno y la promoción de entornos de apoyo, tanto en el hogar como en la escuela, pueden ayudar a mitigar los efectos de experiencias negativas tempranas. Si bien podemos concluir que la prevención total no es siempre posible, estos enfoques pueden jugar un papel crucial en la reducción de la severidad y el impacto en la vida de las personas, proporcionándoles herramientas que les ayuden, llegado el momento, a saber cómo superar la este trastorno a las interacciones sociales.

Por nuestra parte, nuestro deseo es que a través de este artículo quienes se hayan sentido identificados al hablar de qué es la fobia social y sus principales síntomas, entiendan que hay una salida a su problema y que solo tienen que pedir ayuda. Si tú eres una de esas personas, contacta con nosotros: en Clínica Pérez-Espinosa queremos escucharte, y podemos ayudarte.

Teresa Pérez-Espinosa
Médico psiquiatra
Directora GRUPO PEREZ-ESPINOSA