La Fobia Social

La Fobia Social

Los trastornos de ansiedad y las fobias son temas de salud mental que generan gran interés, como lo demuestra su alta búsqueda en internet.

En general, los trastornos fóbicos se caracterizan por un miedo irracional hacia objetos, animales o situaciones específicas.

La fobia social, en particular, se manifiesta como un temor ante determinadas interacciones sociales. El cerebro las percibe como peligros o amenazas, desencadenando una descarga de adrenalina que deriva en ansiedad. Esto provoca que la persona comience a evitar dichas situaciones, reforzando y agravando la fobia social.

Se trata del trastorno fóbico más común, ya que afecta al 14% de las mujeres y al 5% de los hombres, aproximadamente. Esta condición limita significativamente la vida de quienes la padecen, interfiriendo en su día a día. El miedo intenso, persistente e irracional genera un temor constante a ser juzgado u observado por los demás, provocando un aislamiento social aún mayor.

En muchos casos, dentro de la familia se desarrolla un comportamiento protector que agrava el problema en vez de solucionarlo, ya que el ambiente incita a no enfrentarse a situaciones sociales. Esta fobia afecta negativamente tanto a jóvenes como adultos, dificultando la asistencia a clase, el uso de transporte público o desencadenando problemas laborales. Además de los aspectos emocionales y sociales, quienes sufren de fobia social también pueden experimentar síntomas físicos como enrojecimiento, picor y palpitaciones.

Es importante distinguir la fobia social de la timidez o la inseguridad, que son características normales hasta cierto punto. Sin embargo, estos rasgos pueden ser indicios tempranos de un trastorno de fobia social.

Los factores de riesgo están relacionados en gran medida con antecedentes familiares, ya que es frecuente que padres o hermanos también padezcan esta condición. Aún se desconoce si la fobia social está influenciada por factores genéticos o educativos, aunque puede ir asociada a otras patologías como la depresión, la ansiedad, crisis o ataques de pánico o al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Para abordar este trastorno, es fundamental trabajar en la autoestima desde el entorno familiar y escolar, brindando apoyo y valorando a la persona afectada. Es crucial buscar ayuda profesional de manera temprana para obtener un diagnóstico preciso y acceder a la terapia cognitivo-conductual. En algunos casos, puede ser necesario el uso de fármacos o técnicas como la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT).

En definitiva, con un enfoque integral, es posible encontrar soluciones efectivas para superar este trastorno.

Teresa Pérez-Espinosa
Médico psiquiatra
Directora GRUPO PEREZ-ESPINOSA