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Ansiedad: ¿cuándo es normal y cuándo patológica?

Hay que distinguir entre la ansiedad patológica y la ansiedad “normal”. La ansiedad “normal” es la ansiedad útil, la que nos ayuda a funcionar mejor en la vida, la que nos pone alerta y nos dispone a conseguir los objetivos que nos planteamos, ya sea un examen, una entrevista de trabajo, un evento, etc. Esta ansiedad no sólo no es mala, sino que es completamente necesaria, estimulante y tiene un efecto directamente relacionado con la intensidad del agente estresor.

Por el contrario, la ansiedad patológica nos impide comportarnos como queremos en cada momento, nos bloquea y nos paraliza. Muchas veces, además, abre la puerta a otros trastornos como el TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada) o a trastornos depresivos.

La ansiedad a niveles patológicos se manifiesta a través de muchos síntomas somáticos: aumenta la frecuencia cardíaca, con dolores que muchas veces se confunden con ataques al corazón, provocando así mismo ataques de pánico, con la presencia dominante de una sensación de miedo profundo.

Por su parte, el TAG se define como una ansiedad que no podemos controlar, con una excesiva preocupación por las situaciones cotidianas, que nos interfiere en nuestra actividad. Afecta más a las mujeres, con una prevalencia de hasta el doble que a los varones.

Para reducir la ansiedad (normal, no patológica) es conveniente seguir unos hábitos saludables, una alimentación saludable es siempre la base para un abordaje integral del problema. Nuestro cuerpo es la base de nuestra vida psíquica, por lo que el ejercicio físico, adecuado a nuestras condiciones, es absolutamente fundamental.

Llevar un diario cognitivo, en el que reflejemos los momentos relevantes de nuestra vida mental (especialmente las cosas positivas) es un hábito muy recomendable para clasificar nuestras prioridades y poner en perspectiva todas las situaciones de nuestra vida.

¿Qué es la ansiedad normal y patológica?

Lo primero, es saber diferenciar entre ansiedad patológica y normal (ansiedad sana). Todos podemos sentir ansiedad y las respuestas fisiológicas que genera en cualquier momento de nuestras vidas, y aunque es un sentimiento desagradable que nos pone en alerta, no difiere demasiado de otras emociones como el miedo o la preocupación, y de por sí no es una patología. De hecho, no hay una barrera definida entre ambos tipos de ansiedad, sino que el límite puede variar de una persona a otra.
El problema, como se explica muy bien en la entrevista, se produce por tanto cuando se cruza esa barrera y nuestra ansiedad se convierte en patológica. Para diferenciarlas, podemos establecer las siguientes pautas:

Ansiedad sana:

  • nos ayuda a solucionar o evitar el problema que la genera
  • la respuesta que provoca es proporcional al estímulo que la genera
  • se genera siempre a través de un estímulo claramente identificable
  • nuestra preocupación se focaliza en la causa y cómo solucionarla
  • puede incluso ayudarnos a mejorar nuestra eficacia y rendimiento

Ansiedad patológica:

  • no nos ayuda a solucionar el problema, todo lo contrario, lo hace crónico
  • la respuesta generada no es proporcional al estímulo, ni en intensidad ni en duración
  • no podemos identificar qué la genera, incluso aparece de repente fruto de nuestra mente
  • nuestra preocupación se focaliza en los efectos de la ansiedad, no en sus causas
  • disminuye nuestro rendimiento, hasta el punto de bloquearnos
  • queremos librarnos de ella, pero somos incapaces de hacerlo
  • aparece en situaciones indeseadas (con amigos, en el trabajo…) y condiciona nuestra vida

Otra característica fundamental de la ansiedad patológica, es que genera un estado permanente de alerta que incrementa nuestra ansiedad basal, lo que contribuye a generar nuevos episodios de crisis y pánico; la persona afectada intenta controlar su ansiedad en cada episodio, pero se ve incapaz de hacerlo y sus intentos sólo acaban empeorando la situación.

¿Qué es la angustia patológica?

Aunque algunos autores las diferenciaban en el siglo pasado, la tendencia actual es a considerar que angustia y ansiedad son sinónimos, dado que ambos son estados psicoemocionales similares que generan malestar al individuo y se acompañan de síntomas somáticos. Por tanto, cuando se habla de angustia patológica, se está hablando también de ansiedad patológica.

¿Qué es la ansiedad adaptativa?

La ansiedad adaptativa es un mecanismo evolutivo: un tipo de ansiedad que busca protegernos cuando percibimos una amenaza real; es un tipo de ansiedad positiva, en el sentido de que prepara al cuerpo y la mente para defenderse, o de lo contrario nos sentiríamos indefensos. Se diferencia así justamente de la ansiedad patológica, que provoca en quien la sufre un sentimiento de indefensión ante una amenaza que, además, no se sabe identificar.

¿Qué es la ansiedad funcional?

Cuando una persona sufre un problema de Salud Mental y padece un tipo de ansiedad desproporcionada para situaciones del día a día, puede sin embargo aparentar llevar una vida normal y controlada, e incluso tener éxito en su vida. A este tipo de ansiedad “controlada” en el que la persona afectada no muestra síntomas visibles de la patología, los expertos la denominan ansiedad funcional.

Este tipo de personas suelen caracterizarse por ser altamente productivas en su trabajo, a menudo perfeccionistas; sin embargo, el hecho de padecer una ansiedad interiorizada durante tanto tiempo hace que se sufran trastornos psicosomáticos, problemas dermatológicos, gastrointestinales, cardíacos, etc. Son personas que tienden a ser vistas por los demás como estresadas, y que si bien aparentan normalidad, sufren en su vida diaria al ser incapaces de descansar física y mentalmente.

¿Cómo controlar la ansiedad patológica?

Hay una serie de recomendaciones que pueden seguirse para combatir la ansiedad elevada a niveles patológicos; entre ellas, destacamos las siguientes:

Aprende a relajarte:

Aprender técnicas de relajación para esos momentos de estrés y ansiedad puede ayudarte a controlar tus emociones y sentimientos. No obstante, cualquier aprendizaje debe ir acompañado de un asesoramiento a través de un psicólogo o psiquiatra experto que te aconseje qué es lo que más te conviene.

Haz ejercicio:

La práctica regular o de manera habitual de ejercicio ayuda a concentrarte en otras actividades y a distraer tu mente, alejándola del miedo y la ansiedad.

Come sano:

Come frutas y verduras, evita el café y las bebidas estimulantes que pueden aumentar tus niveles de ansiedad, y procura no consumir alcohol (que inicialmente desinhibe y relaja, pero posteriormente aumenta la ansiedad).

Conócete a ti mismo/a:

Parte de la terapia personal y el proceso para aprender a controlar tu miedo y ansiedad (patológica o normal), es conocerte a ti mismo/a. Anota tus sensaciones y pensamientos cuando sufras un ataque de ansiedad, deja por escrito lo que te ocurre y cómo, y trata de enfrentarte a tus miedos de forma diferente, analizando por qué sufres episodios de ansiedad y cómo puedes evitarlos. Establece pequeñas metas de superación que puedas ir cumpliendo día a día. ¡Puedes hacerlo!

¿Qué hago si sufro ansiedad todos los días?

Ansiedad y miedo son dos condicionantes que pueden llegar a afectar seriamente nuestra vida diaria, y a imposibilitar que nos desenvolvamos y relacionemos con normalidad. Todos podemos tener ansiedad, pero cuando sufrimos de ansiedad constante y ésta se prolonga durante semanas o meses, o cuando aparecen temblores por la ansiedad u otros síntomas patológicos que te resultan imposibles de controlar, es hora de buscar ayuda.
Técnicas como la terapia interpersonal, la terapia cognitivo-conductual o la psicoeducación, han demostrado ser muy eficaces para el tratamiento de trastornos de ansiedad, incluyendo la ansiedad patológica. Un especialista en Salud Mental sabrá analizar tu problema de manera profesional, buscando el mejor tratamiento para tu ansiedad patológica, identificando sus causas y aconsejándote sobre los pasos que debes dar, y cómo debes darlos. No lo dudes, si crees que sufres este problema, acude a un psicólogo o un psiquiatra y déjate ayudar a través de sus terapias especializadas en Salud Mental. Ellos quieren ayudarte.

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