La adicción al juego online

La adicción al juego online

El verano es propicio para el desorden en los horarios, por el mayor tiempo de ocio y la ausencia de las responsabilidades del resto del año, especialmente entre los jóvenes. En este contexto, el uso masivo del móvil, sin el menor control parental, supone una epidemia entre ellos.

El juego online es uno de los mayores riesgos que se presentan con el uso descontrolado de internet. Por un lado, los videojuegos en línea pueden provocar aislamiento y fobia social, así como adicción a otras sustancias para mantenerse en el juego la mayor cantidad de tiempo posible. Por otro lado, las apuestas deportivas han crecido muchísimo entre los adolescentes, más de un 50% de los jóvenes entre 18 y 35 años está «enganchado» al juego online; y entre los 14 y los 18 años, más del 10% tiene problemas de adicción a las apuestas.

Estos hábitos disfuncionales tienen todos los elementos para ser considerados adicciones: abstinencia, dependencia y tolerancia.

El mayor problema del juego online, particularmente de las apuestas deportivas, es que se hace desde el móvil, un dispositivo privado y disponible en todo momento, lo que dificulta su control y la detección de la adicción en etapas tempranas, que facilitarían su tratamiento.

Para prevenirlo, es importante empezar por organizar el tiempo vacacional, para estructurar las actividades del niño o adolescente en casa. Hay que involucrarle en el programa consultándole y teniendo en cuenta sus gustos y aficiones, incorporando siempre algo de deporte como parte de la agenda. En caso de que se necesiten refuerzos académicos, como clases particulares o estudio particular, se deben rodear de otras actividades de ocio con familia y amigos.

En esta agenda se pueden pactar los tiempos para la tecnología, siempre tras haber cumplido las obligaciones previas como hacer tareas, recoger la habitación, finalizar los deberes, etc. No conviene retirar el tiempo con los dispositivos móviles y videojuegos por completo, ya que es parte de su vida habitual y deben aprender a convivir con ella de una forma más sana y natural.

Los adultos deben «predicar con el ejemplo«, organizándose a su vez el tiempo de ocio sin depender por completo de los móviles, porque los jóvenes lo detectarán inmediatamente y copiarán el comportamiento. Es importante emplear el tiempo vacacional en fortalecer el vínculo familiar, comiendo juntos al menos una vez al día y favoreciendo la comunicación.

Teresa Pérez-Espinosa
Médico psiquiatra
Directora GRUPO PEREZ-ESPINOSA