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La Estimulación Cognitiva

La Estimulación Cognitiva

Tenemos que diferenciar dos conceptos muy distintos pero que en ocasiones se confunden: la Estimulación Cognitiva y la Rehabilitación Cognitiva.

La Estimulación Cognitiva consiste en aplicar técnicas con el objetivo de mejorar y potenciar las capacidades cognitivas como la memoria, atención, percepción, etc. Se puede practicar a cualquier edad, existiendo programas y técnicas incluso para niños pequeños y adolescentes, mejorando su atención. Se aplica sobre las facultades mentales que no tenemos dañadas, previa valoración por parte del equipo de psicología para orientar la estimulación cognitiva. Ésta se basa en la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para regenerarse tanto a nivel funcional como anatómico y establecer nuevas conexiones sinápticas, incluso después de trastornos graves como ictus o depresión.

Las capacidades cognitivas sobre las que se trabaja son habitualmente la atención (conocida como la puerta de la memoria por su importancia a la hora de guardar información en el cerebro), la comprensión (la capacidad de entender la información que recibimos) y la concentración necesaria para centrarse en las tareas que tenemos que resolver en un momento dado.

El lenguaje, tanto oral como escrito, es una herramienta importantísima para este trabajo. Es necesario atender, comprender y concentrarse en los textos y sonidos que tenemos a nuestro alrededor (leyendol las noticias y resumiéndolas, por ejemplo).

La orientación es otro apartado relevante para la estimulación cognitiva. Trabajamos en la orientación en las tres esferas (tiempo, espacio y psique), por ejemplo anotando en el calendario los hechos relevantes del día.

Las praxias (movimientos voluntarios y organizados del cuerpo) son también una herramienta valiosísima en este sentido, trabajando la lateralidad con movimientos de la parte no dominante del cuerpo (izquierda para diestros y derecha para diestros).

Por su parte, la Rehabilitación Cognitiva busca la mejora y recuperación de las capacidades deterioradas, dañadas por el trastorno mental. Mediante una evaluación previa se identifican dichos daños y, a partir de sus resultados, se implementan las técnicas que permitirán, en las ocasiones en que es posible, la recuperación de total o parcial de las facultades mentales deterioradas.

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