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La Demencia y el Deterioro Cognitivo

La Demencia y el Deterioro Cognitivo

La pérdida de las funciones cognitivas implica una afectación del cerebro en las funciones cognitivas (memoria, orientación espacial, comunicación, personalidad, etc).

Las demencias pueden ser de muchos tipos:

  • Enfermedad de Alzheimer: los enfermos van perdiendo la memoria progresivamente, siendo las mujeres las más afectadas estadísticamente.
  • Demencia con cuerpos de Lewy: son depósitos de un tipo de proteína en el cerebro que afectan a las funciones cognitivas.
  • Degeneración del lóbulo fronto-temporal o enfermedad de Pick: puede aparecer a una edad muy temprana, incluso a partir de los 45 años.
  • Y muchos otros tipos, de distinta gravedad y características, que tienen como nexo común la pérdida de funciones cognitivas.

Las demencias son muchas, pero para luchar contra ellas hay una medida común: la prevención. Los hábitos saludables sostenidos en el tiempo permiten ralentizar el deterioro cognitivo y envejecer de forma saludable. El cerebro empieza a envejecer a partir de los 45 años, perdiendo neuronas y conexiones neuronales, por lo que es importante trabajar la prevención desde ya.

En estos hábitos saludables, la alimentación es clave. Para prevenir las demencias es especialmente importante la dieta anti-inflamatoria, evitar la inflamación crónica que acelera el envejecimiento, incorporando alimentos que estén presentes todos los días a la dieta que sean ricos en triptófano, omega-3, verduras, pescado azul, frutas y frutos secos. Hay que evitar el abuso de las grasas, azúcares, embutidos, pan de masa madre, centeno o semillas, evitando carnes rojas, fritos, etc.

En cuanto a la actividad física, es también fundamental pero con sentido común. Pasear es un ejercicio fantástico, que enriquece la experiencia del cerebro con los estímulos continuos que nos ofrece la ciudad, el campo o el mar.

Estos estímulos son básicos para mantener una buena salud cerebral, por lo que los pasatiempos activos como leer, escribir, hablar con quienes te quieren, estar atento a lo que te rodea, implica una actitud activa que ralentiza el envejecimiento cerebral. Cada uno escogerá lo que le apetezca más o vaya más con su naturaleza, pero cualquier actividad que te estimule será positiva: aprender idiomas, pintar, tejer, juegos de mesa, etc.

Es importante no «dejarse ir» a la edad de la jubilación, cuando la actividad laboral decrece es necesario suplementar estos estímulos con actividades que permitan mantener al cerebro sano y en forma.

En definitiva: no «aburrir» a tu cerebro, hacerte su amigo y divertirle.

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