Tipos de alcoholismo según la clasificación de Jellinek

Tipos de alcoholismo según la clasificación de Jellinek

El alcoholismo es un tema que, lamentablemente, forma parte de la realidad de muchas personas y familias alrededor del mundo. Conocer y saber diferenciar los diferentes tipos de alcoholismo según la clasificación de Jellinek y aprender cómo abordarlos es crucial para aquellos que sufran en primera persona o en su entorno un problema con el consumo de alcohol.

Antes de abordar este tema tan complejo y que causa tanto sufrimiento, queremos recordar que existen recursos y programas especializados para enfrentar esta enfermedad, que es posible superar con ayuda profesional especializada. En este sentido, en Clínica Pérez-Espinosa ofrecemos un programa para la desintoxicación alcohólica en Asturias destinado específicamente a apoyar a las personas a superar la dependencia del alcohol y recuperar el control de sus vidas, con el que hemos podido ayudar a muchas personas a superar su dependencia física y psíquica de la bebida.

¿Qué significa ser alcohólico?

Ser alcohólico significa vivir atrapado en un ciclo de consumo compulsivo de alcohol, donde la persona experimenta una fuerte dependencia física y/o emocional hacia la bebida. Esta condición se manifiesta no solo en un deseo incontrolable por consumir alcohol sino también en una tolerancia creciente y, eventualmente, en el desarrollo del síndrome de abstinencia al intentar reducir o detener el consumo. La vida de un alcohólico se ve profundamente afectada, limitando su capacidad para funcionar adecuadamente en su vida diaria, laboral y social.

¿Cuándo se considera que una persona es alcohólica?

Una persona se considera alcohólica cuando su patrón de consumo de alcohol se vuelve problemático, afectando de manera significativa a las actividades de su vida diaria, su salud, trabajo, relaciones y responsabilidades.  Podemos decir que una persona alcohólica es incapaz de abandonar el alcohol, a pesar de todos los problemas que su consumo le genera. Es importante subrayar que el diagnóstico del alcoholismo no depende de la cantidad o la frecuencia del consumo, sino más bien del impacto que el alcohol tiene en la vida del individuo.

El alcohólico/a es una persona que se vuelve dependiente del alcohol: esto se manifiesta en que siente un fuerte deseo de beber, la incapacidad de controlar el consumo, la persistencia en beber a pesar de las consecuencias negativas que le acarrea, y a menudo la negación de la existencia del problema.

¿Qué síntomas nos indican que una persona es alcohólica?

Además de dividirse en varios tipos, el alcoholismo tiene varias fases, y en todas ellas pueden identificarse varios síntomas que se van agravando conforme progresa la enfermedad y la dependencia del alcohol. Estos síntomas generalmente incluyen un consumo de alcohol que supera la capacidad del individuo para controlarlo, continuando con el consumo a pesar de las consecuencias negativas claras y presentes. Los signos físicos y psicológicos pueden incluir ansiedad, irritabilidad, depresión, trastornos del sueño, y en etapas avanzadas, patologías médicas graves, incluyendo enfermedades hepáticas y cardiovasculares. La presencia de síndrome de abstinencia cuando se intenta dejar de beber es otro indicador clave de alcoholismo, demostrando la dependencia física del cuerpo del alcohol.

¿Qué es el síndrome de abstinencia?

El síndrome de abstinencia es un conjunto de síntomas físicos y psicológicos que ocurren cuando una persona dependiente del alcohol reduce drásticamente o cesa su consumo. Estos síntomas pueden variar desde leves a severos e incluyen -pero no se limitan a- temblores, ansiedad, náuseas, sudoración, insomnio y en casos graves, delirium tremens (DT), que puede ser potencialmente mortal. El síndrome de abstinencia es una de las muchas razones por las cuales el tratamiento del alcoholismo a menudo requiere supervisión médica, especialmente durante la fase de desintoxicación.

¿Cuántos tipos de alcoholismo existen?

El fisiólogo y especialista en bioestadística estadounidense Elvin Morton Jellinek fue pionero en la investigación del alcoholismo durante la década de 1940, y sus estudios establecieron las bases fundamentales para entender el alcoholismo como fenómeno. Jellinek creó una clasificación que identifica varios tipos de alcoholismo o tipos de bebedores, cada uno con sus propias características y desafíos en términos de tratamiento:

Alcohólico ALFA:

Este tipo de bebedor sufre de una dependencia psicológica hacia el alcohol, utilizándolo para aliviar el dolor emocional sin desarrollar dependencia física ni experimentar síndrome de abstinencia. Busca la evasión a las preocupaciones, dificultades o problemas diarios. El uso de alcohol con fines ansiolíticos.

Alcohólico BETA:

Caracterizado por un consumo excesivo habitual sin dependencia física. Influenciado por el entorno sociocultural, puede sufrir problemas de salud como gastritis o cirrosis.

Alcohólico GAMMA:

Aquí la dependencia es principalmente fisiológica, con un fuerte componente psicológico. Existe una progresión definida hacia la dependencia física y psicológica. Es posible que experimenten periodos de abstinencia aunque suelen alternar periodos de embriaguez y sobriedad. Es frecuente que el consumo sea a escondidas, sea por vergüenza o por esconder la situación a su entorno social.

Alcohólico DELTA:

Presentan dependencia tanto física como psicológica, con un fuerte vínculo social al consumo. Les resulta difícil mantenerse abstemios por períodos prolongados. El consumo suele caracterizarse por grandes ingestas diarias.

Alcohólico EPSILON o DIPSOMANÍA:

Este tipo de alcoholismo muestra un patrón de consumo en el cual episodios de ingesta excesiva de alcohol interrumpen periodos de abstinencia o consumo moderado. Las personas que sufren este patrón de alcoholismo tienen dificultades para reconocer que tienen un problema ya que son capaces de estar grandes temporadas sin consumir, sin embargo, cuando consumen alcohol les es muy difícil parar la conducta llegando a estados de embriaguez con problemas de conducta. Estos episodios se desarrollan de manera puntual (aproximadamente entre 3 y 10 veces al año) pero conllevan grandes problemas en  la vida de la persona.

Causas del alcoholismo

Las causas del alcoholismo son diversas y complejas, e incluyen:

  • factores genéticos, sociales y culturales
  • influencias psicológicas y ambientales
  • estrés
  • situaciones traumáticas
  • falta de apoyo social
  • exposición temprana al consumo de alcohol
  • ciertos trastornos mentales (T.Ansiedad, T.Depresivos…)
  • Ocio y relaciones sociales relacionado con el consumo

La interacción de estos factores puede hacer que algunas personas sean más vulnerables a la adicción al alcohol que otras; en cualquier caso, estos factores por sí solos o de manera individual no suponen que una persona tenga que desarrollar una dependencia del alcohol, sino que debemos entenderlo como factores de riesgo que, agravados y combinados entre sí, predisponen a una persona a sufrir alcoholismo.

Cómo prevenir y tratar el alcoholismo

Conocidos los diferentes tipos de alcoholismo y las consecuencias de esta enfermedad, una cuestión más que importante a conocer es: ¿se puede prevenir el alcoholismo? Para entender cómo evitar el alcoholismo, o al menos reducir los riesgos de padecerlo, es clave empezar por educar y concienciar sobre los riesgos asociados con el consumo de alcohol. Estrategias efectivas son promover estilos de vida saludables, fortalecer las redes de apoyo social, y ofrecer acceso rápido y fácil a servicios de Salud Mental para aquellas personas en riesgo.

Cuando el problema ya existe, el tratamiento del alcoholismo requiere un enfoque personalizado que puede incluir terapia psicológica, medicación para manejar el síndrome de abstinencia y prevenir recaídas, y programas de apoyo grupal. La clave es un enfoque comprensivo e integral del problema, que aborde tanto las causas subyacentes como los síntomas del alcoholismo. Es muy importante además tratar esta problemática abordando todas las áreas que afectan y retroalimentan el alcoholismo, o de lo contrario el riesgo de recaída será mucho mayor.

El camino hacia la recuperación del alcoholismo puede suponer un desafío para las personas que lo sufren y su entorno, pero no es imposible. Debes saber que, con el apoyo adecuado y un compromiso firme con el tratamiento, se puede superar la dependencia del alcohol y lograr el objetivo de tener una vida más saludable y plena. En Clínica Pérez-Espinosa contamos con programas específicos para todos los tipos de alcoholismo, que han dado a decenas de pacientes una segunda oportunidad para reconstruir sus vidas. ¿Tú o alguien que conoces necesita ayuda? Habla con nosotros, ¡podemos ayudarte!