El término mindfulness se traduce como Consciencia o Atención plena y se trata de un tipo particular de meditación cuyo objetivo es el de prestar atención de un modo particular: con un propósito, en el momento presente y sin establecer juicios de valor.
En occidente, esta práctica ha sido popularizada por el profesor Jon Kabat- Zinn y ha levantado un especial interés dentro del campo de la psicología clínica para el tratamiento de diversas patologías en salud mental tales como la depresión, ansiedad, estrés, adicciones, trastornos de la personalidad…
Los objetivos generales que persigue la práctica del mindfulness son los siguientes:
- Entrenar la atención
- Promover el equilibrio emocional
- Disminuir el estrés
- Aumentar la autoconciencia
- Mejorar el bienestar general
¿Cómo podemos practicarlo en nuestra vida diaria?
- Mindfulness en movimiento: Se puede practicar por ejemplo a través de los paseos conscientes. Se trata de emplear los movimientos y las sensaciones que sentimos durante el paseo para traernos al presente. El foco de atención se sitúa en mantener una consciencia de las sensaciones que acompañan a nuestros movimientos en cada momento…
- Mindfulness informal: La práctica informal se puede llevar a cabo en las actividades de la vida cotidiana como asearse, cocinar, vestirse, hacer deporte… al realizarlas atendiendo plenamente, centrados en lo que estamos haciendo. En definitiva, viviendo el presente en lugar de llenarlo de ruido mental, de constante autocrítica y ansiedad.
Propuesta ejercicios diarios mindfulness
- Al despertar. Suena el despertador me levanto con prisas y agobio pensando en el día agotador que tengo por delante. Prueba a cambiar esto por aún estando en la cama asegurarte durante unos segundos de conectar con el presente preguntándote con amabilidad cómo has dormido y cómo te encuentras.
- Momentos autocuidado (ducharse, peinarse, cepillarse los dientes…). Intenta atender a la experiencia, aprecia el tacto del agua sobre tu piel, los posibles cambios de temperatura, los movimientos de tus brazos al peinarte, las sensaciones del cepillo en tus dientes y lengua…
- Comidas a lo largo del día. Utiliza los alimentos para hacer un recorrido consciente de tus sentidos.
- Tómate un descanso de un par de minutos a la hora del día que lo necesites y haz algunos estiramientos básicos. Se trata de un ejercicio muy sano y es una gran oportunidad para practicar la atención plena. Intenta poner toda tu atención en cómo se mueven tus músculos y aprecia cada sensación.
- Ejercita la escucha activa. Mantén una conversación al día proponiéndote escucharla con toda tu atención. Cuando el interlocutor se dirija a ti, respira, aterriza en el presente y abre tu sentido del oído.
- Un minuto de respiración consciente. Respiramos constantemente, pero casi siempre lo hacemos de forma inconsciente. Céntrate un solo minuto en la respiración. El hecho de tomarte ese tiempo es una gran ayuda para encontrar la conexión con tu cuerpo.
“La atención plena nos libera del olvido y la dispersión y hace que sea posible vivir plenamente cada minuto de la vida. La atención plena nos permite vivir.” – Thich Nhat Hgnh
Irene Cabello
Psicólogo de Clínica Pérez-Espinosa