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La conexión Intestino – Cerebro

La conexión Intestino – Cerebro

La importancia de la dieta en la salud física y mental ha sido respaldada por investigaciones recientes. Estudios científicos han demostrado que la alimentación influye en enfermedades como la depresión, ansiedad, autismo o esquizofrenia. Además, se ha descubierto la conexión entre la microbiota intestinal y el cerebro. La microbiota, compuesta principalmente por billones de bacterias, aunque también por virus, protozoos u otros microorganismos, juega un papel crucial en el equilibrio emocional y la Salud Mental. Es esencial cuidar y alimentar adecuadamente la microbiota para lograr un funcionamiento óptimo.

Los desequilibrios en la flora intestinal pueden alterar la producción de neurotransmisores como la serotonina y el GABA, asociados con el bienestar y la calma, respectivamente. Ambos son producidos por ciertos microorganismos presentes en la microbiota, por lo que es fundamental mantener una dieta adecuada para asegurar una producción saludable de estos neurotransmisores.

La microbiota también desempeña un papel fundamental en la protección del organismo y la prevención de infecciones. Una dieta equilibrada y nutritiva contribuye a mantener su integridad, fortaleciendo la mucosa intestinal y actuando a modo de barrera protectora. Se debe evitar el consumo excesivo de alimentos proinflamatorios como el alcohol y los azúcares refinados, ya que dañan a los microorganismos beneficiosos mientras promueven el crecimiento de los perjudiciales.

Una alimentación saludable y variada tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo y la Salud Mental en general. Los alimentos ricos en triptófano contribuyen a la producción de neurotransmisores relacionados con el bienestar emocional, algunos tienen actividad gabaérgica. Un ejemplo son los lácteos fermentados, como el kéfir, el yogur o el chucrut, los cuales se deben consumir naturales y sin azúcares añadidos. Otros alimentos ricos en este aminoácido son las semillas de chía, frutas como el mango o el té verde. Los pescados ricos en ácidos grasos y omega 3 también deben ser incluidos en la dieta por sus beneficios a nivel de Salud Mental.

Además, los alimentos con efectos antioxidantes y antiinflamatorios como el brócoli, los pimientos, el ajo y el aceite de oliva virgen extra pueden complementar el tratamiento de trastornos depresivos y de ansiedad. Dos veces a la semana se puede preparar una bebida que ha ganado popularidad recientemente debido a sus efectos antiinflamatorios. Se trata de la “Golden Milk”, elaborada a base de leche, cúrcuma, jengibre, cardamomo, dos clavos y un poco de canela.

En situaciones en las que mantener una dieta equilibrada no sea posible, se puede considerar el uso de suplementos probióticos que contengan lactobacilos y bifiídobacterias, por ejemplo en tratamientos que incluyan antibióticos. En general, una dieta sana y natural es clave para promover la Salud Mental y física, reducir el riesgo de trastornos mentales y mejorar la función cognitiva. Cuidar la microbiota intestinal es esencial para mantener un equilibrio emocional óptimo y una buena salud en general.

Teresa Pérez-Espinosa
Médico psiquiatra
Directora GRUPO PEREZ-ESPINOSA