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El Alcoholismo

El Alcoholismo es un problema de Salud Mental, aunque la sociedad en ocasiones lo percibe de otra forma.

El alcohol es una droga (según definición de la OMS), aunque sea legal, y está profundamente arraigada en nuestra cultura. Todo lo celebramos con alcohol, desde la más inocente romería hasta los eventos sociales más frecuentes como las bodas y celebraciones. La ingesta de alcohol está normalizada en la sociedad, lo que provoca múltiples oportunidades para el abuso.

El exceso de consumo en edades tempranas, especialmente en la adolescencia, tiene graves efectos negativos para la salud. Más de un 78% de personas entre 14 y 18 años han consumido alcohol al menos un día del último año, estando involucrado en más del 50% de los accidentes de tráfico, hasta el 20% de los accidentes laborales o el 50% de los homicidios.

El problema de la omnipresencia del alcohol en nuestra sociedad es que se filtra al ámbito familiar. No es posible que los padres instruyan a sus hijos en la prevención del consumo de alcohol si ellos mismos lo toman, lo tienen en casa, etc. Los hábitos se transmiten en la familia, tanto saludables como los tóxicos, por lo que hay que tener especial cuidado en este tema.

La adolescencia es la etapa primordial en la formación de la personalidad y la adquisición de hábitos saludables, y en caso del excesivo consumo de alcohol tiene gran trascendencia en la posibilidad futura de un trastorno serio de alcoholismo, cuando existe además una predisposición genética importante en el consumidor.

El alcoholismo es, por tanto, una enfermedad grave, que produce trastornos psíquicos y conductuales muy importantes: alucinosis alcohólica, delirios fenotípicos, encefalopatías de Korsakoff (una forma de demencia), etc.

No obstante, es fundamental ser conscientes de que esta enfermedad tiene remedio: del alcoholismo se sale, con ayuda médica, profesional y familiar. La mayoría de los alcohólicos no van a las consultas de profesionales por voluntad propia, sino por presiones familiares o de amistades, tras perder el trabajo o llegar a situaciones personales graves. Por eso es tan importante hacer de grúa, y convencer a la persona que sufre este problema para que se deje ayudar.

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